Una recuperación económica. Dos miradas

Comienza a ponerse en marcha

Los economistas cercanos al Gobierno destacan que, de a poco, se pone en marcha la economía y que ya se ven claras señales positivas en la construcción —por el impacto de la obra pública— y en el agro.

“El PBI [producto bruto interno] acumula tres trimestres consecutivos de crecimiento, que le permitieron volver al nivel de actividad registrado a fines de 2015. La clave del nuevo modelo de crecimiento, tal como lo plantea el Gobierno, es el despegue de la inversión. En esta fase inicial, las locomotoras que traccionan son el agro y la construcción, que arrastran servicios inmobiliarios y financieros, transporte y segmentos de la industria. En el último vagón viene el consumo, que tardará en reaccionar”, ejemplifica Rodrigo Álvarez, director de la consultora Analytica.

“En 2016, la recesión y las elevadas tasas de interés domésticas desincentivaron la formación de capital, que registró una baja de más de 5 % interanual. La merma estuvo explicada en su totalidad por la retracción de la actividad de la construcción, que desde el primer trimestre de este año viene registrando una fuerte recuperación. Esta dinámica se revierte este año. Empezó con la obra pública, pero en marzo se sumaron la construcción privada y, también a partir del primer trimestre, la inversión en maquinaria y equipamiento”, agrega Álvarez. Además, el economista puntualiza: “De acuerdo con nuestras estimaciones, en el primer trimestre de este año la inversión se habría expandido un 8 % interanual, con variaciones positivas en todos sus componentes: construcción (2 %), maquinaria y equipos (5 %) y equipo de transporte (37 %)”.

Por su parte, Miguel Acevedo, recientemente elegido presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), indicó días atrás que “la Argentina está muy malacostumbrada a salir de los problemas con una brutal crisis, pero este Gobierno tomó la decisión, desde principios del año pasado, de no hacer eso. Estamos en una solución gradual y a mí, personalmente, me parece correcto. Los números nos están dando ahora, que se está arrancando. En charlas entre nosotros, estamos viendo que en los sectores más de suministro para alimentos, para heladeras…, ahí se está viendo un arranque más fuerte. En el mercado interno, crecen los laboratorios o los materiales de la construcción”.

En tanto, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, prefiere por estos días remarcar que “hay un logro enorme en que este año la inflación será la mitad del año anterior, y esperemos que la del año que viene sea cerca de la mitad de la de este año”.

Ni siquiera una recuperación heterogénea

Los economistas críticos enfatizan que la supuesta recuperación económica es un invento del Gobierno o que, como mucho, es tan escueta que resulta despreciable.

“Según el Indec [Instituto Nacional de Estadística y Censos], el crecimiento de la economía en el primer trimestre en relación con el mismo período del año pasado se reduce a un magro 0,1 %. Este crecimiento pírrico es festejado por funcionarios y vitoreado por analistas oficialistas como una muestra indefectible del arranque de la economía, la proliferación de los ‘brotes verdes’ y la demostración de que un año y medio de austeridad y privaciones fueron suficientes para poner en marcha la economía. Lejos de la emoción sesgada de Cambiemos, los mismos números oficiales exponen un panorama aún sombrío”, plantea Santiago Fraschina, de la Universidad de Avellaneda.

Fraschina ejemplifica su argumento de la siguiente manera: “La producción industrial consolida 2,4 puntos de deterioro en el primer cuatrimestre del año, con su capacidad instalada aun decreciendo 0,3 puntos porcentuales con respecto a 2016. Después de catorce meses de caídas, todos los bloques que componen el índice se siguen mostrando a la baja (con la excepción del automotriz, que está estancado)”.

“La construcción, por su parte, empezó a mostrar subas interanuales después de un año de caída. Ahora bien, con un 2016 tan malo como base de comparación, es lógico que se experimente un tenue rebote estadístico; sobre todo, apuntalado por obra pública de ripio y arena en un año electoral”, agrega. “Celebrar el crecimiento en la producción primaria de los grandes complejos agroexportadores o elogiar la mayor penetración que está alcanzando el mercado financiero parece una victoria para muy pocos”, concluye.

Por su parte, el economista del Frente Renovador Marco Lavagna afirma que “el consumo se está resintiendo, más allá de los índices. A la gente le cuesta llegar a fin de mes, eso no cambia. Tampoco se ve una perspectiva de reactivación del poder de compra. No hay que confundir un índice con la situación que se vive todos los días”. Su colega Aldo Pignanelli, del mismo espacio, considera que, “al igual que en los setenta, este modelo gobierna para el campo, los sectores de la obra pública y el financiero, que es la minoría que se beneficia, y el resto de la población tiene que afrontar tarifazos, caída del salarios, pérdida de empleo e inflación”.

En la misma línea, el diputado por el Frente para la Victoria Axel Kicillof apunta: “Los brotes verdes solo son la soja y los dólares para la fuga, pero no hay brotes celestes y blancos, que den crecimiento, trabajo y bienestar a los argentinos, en el país de Macri”.

 

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