Precios altos. Dos miradas

El importe de los alimentos despertó una polémica entre economistas y políticos del kirchnerismo y del Frente Renovador. Unos piden mayor regulación estatal y otros, la baja del IVA.

Reducir el precio de la comida con mayor intervención del Estado

El ex viceministro de Economía, Emmanuel Álvarez Agis, analizó que “lo primero que hay que señalar es que el pan está gravado con una alícuota de IVA [impuesto al valor agregado] del 10,5 %, con lo cual ya estaríamos hablando de 4 pesos, y no de 8, que es lo que eventualmente podría bajar si se eliminase el impuesto. Pero, además, el único IVA que podría bajarse es el que corresponde a la etapa de comercialización porque sería imposible identificar, por ejemplo, qué parte de la harina que produce un molino va para elaborar pan, fideos o para exportar”.

“El IVA es un impuesto que no grava el total de la facturación de cada etapa de la producción de pan, sino el valor que agrega cada eslabón de esa cadena. En el caso del pan, de esos 36 pesos [que cuesta el kilo], unos 6 son el valor agregado de la fabricación de harina, unos 20 pesos los agrega la fabricación del pan y los restantes 10 pesos los agrega la comercialización del producto. Por tanto, de los 36 pesos ya nos quedamos con nada más que 10 pesos. ¿Cuánto es el IVA que paga la cadena de comercialización del pan? Si el valor agregado es 10 de los 36 pesos que cuesta el kilo, entonces estamos hablando de 1 peso. Es decir, si supusiéramos que la baja del IVA fuera trasladada por el canal de comercialización al precio final del pan, entonces el kilo pasaría de costar 36 a 35 pesos, es decir, una baja del 3 %, muy lejos del 20 % prometido por el proyecto de Sergio Massa, del Frente Renovador”, agregó el exfuncionario.

“Lo más triste del caso es que Argentina ya cuenta con experiencias fallidas con este tipo de soluciones mágicas. Una de ellas fue con la alícuota reducida, resultado de una reforma impositiva de 1998, que incluyó, además del pan, otros tipos de alimentos como carne, refrigerados, alimentos frescos y algunas frutas y legumbres. El resultado de esa experiencia no pudo ser peor: mientras que el nivel general de la inflación se ubicó en 1998 en
0,9 %, la inflación de alimentos y bebidas fue del 1,7 %, casi el doble que el nivel general. Es decir, se bajó el IVA a los alimentos y los alimentos subieron de precio. Para ciertos productos, como a nivel general, la experiencia argentina demuestra que bajar el IVA no baja el precio de los productos”, describió Álvarez Agis.

La propia expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió al tema en una entrevista reciente: “El plan de bajar los precios a partir de la eliminación del IVA es una propuesta demagógica”. “Bajando los impuestos no se bajan los precios de los alimentos. En el 98 se redujo el IVA a la carne y el pan y los alimentos estuvieron por encima de la inflación”, dijo Fernández, recordando la misma situación que refirió Álvarez Agis. “Es necesario elaborar una legislación sobre la construcción de valor en toda la cadena alimentaria y hay que restituir ‘Precios Cuidados’, que fue un éxito”, reclamó la ex primera mandataria.

Bajar el IVA para abaratar todos los alimentos

Uno de los caballitos de batalla del Frente Renovador para la campaña electoral es la baja en el precio de los alimentos a partir de la eliminación del IVA en ese segmento de productos. La propuesta fue defendida públicamente por el líder de ese espacio político, Sergio Massa, y su compañera Margarita Stolbizer: “La clave de nuestro plan económico es la eliminación del IVA a los alimentos, lo que generará una baja en su precio del orden del 20 %. Eso permitiría mejorar algo del poder de compra que los salarios perdieron el año pasado en manos de la inflación”.

“La pelea de la Argentina de hoy no es por el poder: es la pelea por los precios, el empleo, la pyme y defender nuestros comercios. Hay que tomar conciencia: en una familia tipo, esto puede representar entre 800 y 1200 pesos mensuales. Acá, la pelea es por bajar los precios y defender el bolsillo de la gente”, enfatizó Massa.

Más en detalle entró uno de los economistas del Frente Renovador y diputado nacional por ese partido, Marco Lavagna. “El salario no reacciona y a la gente le cuesta cada vez más llegar a fin de mes. Dentro de ese esquema, lo que planteamos es un plan que trate de generar un corte en esta suba que estamos teniendo, tan fuerte, en alimentos y que tengamos un beneficio concreto para la gente. Hoy, entre 3 y 4 pesos de cada 10 que gastamos en alimentos se los lleva el Estado en impuestos. Es por eso que nosotros planteamos que, dada esta compleja situación, se genere un mecanismo por el cual saquemos el peso del Estado, el peso de los impuestos, a los alimentos y le generemos un beneficio concreto a la gente. La propuesta llega a los once productos de la canasta básica (pan, leche, fideos, carne, azúcar, huevos, papa, aceite, yerba, arroz y harina); el universo de lo que la gente consume lo estamos incluyendo dentro de este plan”, destacó el economista.

“El plan significaría entre 1000 y 500 pesos más para las familias y los jubilados, respectivamente. A la vez, para el Estado significaría una pérdida de recaudación del entre 10 000 y
12 000 millones de pesos al año. El año pasado, votamos que se continuara con el programa de la devolución del IVA con las tarjetas de debido, pero a principio de año, el Gobierno lo eliminó. Ahí se ahorró 7000 millones de pesos que pueden financiar buena parte de este medida”, agregó Lavagna.

 

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